Desde estudios de mercado hasta la simple generación de publicaciones para redes sociales, pasando por trabajos de todos los tipos y complejidades, hay una diferencia entre “ponerse a hacerlo porque lo necesito” y hacerlo profesionalmente. Ciertamente un espíritu emprendedor no se detiene cuando necesita algo y lo hace “como sabe hacerlo”. Pero cuando sabes hacerlo profesionalmente, empiezas a trabajar menos para obtener mejores resultados. ¿Cómo sé si lo estoy haciendo bien?

El profesional sabe que su trabajo debe ser una solución

Es normal que esperes ser compensado por el trabajo que haces. Si a eso le añades un criterio para discernir el buen trabajo del mal trabajo, ¡Pues mejor! Pero eso no es suficiente para ser profesional.

Tip: Si tu criterio para decidir si has hecho un buen/mal trabajo se basa solamente en tu “gusto”… alerta, alerta, no estás siendo profesional.

Alguien pagó por el trabajo que estás haciendo, típicamente, para que le resuelva un problema, para que le satisfaga una necesidad. ¡Familiarízate con el problema! ¡Familiarízate con la necesidad!

Si el trabajo que estás haciendo es un sistema, por ejemplo, los actores que usan el sistema deben emplear sustancialmente menos tiempo del que empleaban cuando no existía el sistema. El sistema debe ser usable y usado. ¡Ponte en los zapatos de los actores! ¡O mejor aún! Involucra a los actores en las etapas tempranas del desarrollo.

Si es una pieza publicitaria, y tú eres el diseñador, interésate por la investigación de mercado. No asumas lo que “el target joven quiere escuchar” ¡Pregunta sobre las investigaciones que se han llevado a cabo! Y si no se han llevado a cabo, sugiere que se hagan. Tu pieza publicitaria va a costar dinero… que genere más dinero del que cuesta, no es algo que puedas engavetar en el cajón de “ese no es mi problema, yo solo soy el diseñador”. Al menos no si eres profesional…

El profesional sabe que es un actor en un proceso

Ningún profesional hoy en día puede actuar como un llanero solitario. Aunque sea un profesional independiente freelance, su trabajo siempre va a recibir insumos y va a servir de insumo para otros profesionales o usuarios.

Si haces una plantilla de correos, por ejemplo, puede que quede maravillosa, fantástica, funcional y con un look and feel profesional. Pero… Si quien recibe este insumo no sabe cómo configurar la plantilla, utilizarla en el contexto de una campaña, etc., entonces no será utilizada. Y ese dinero… se perdió.

En los tiempos que corren, cuando se potencia la actividad de uno de los actores, el resto del ecosistema no necesariamente está preparado para aprovechar ese potenciamiento. Si eres un actor de un proceso y tu trabajo lo recibe un cliente interno, este debe saber qué hacer con él.

Es cierto que esto, en buena medida es responsabilidad del dueño del proceso, pero si eres un actor profesional, contribuye con la mejora del proceso y “dale una mano a tu cliente” sea este un cliente interno o externo en el proceso.

 
Si sabes hacerlo profesionalmente, sabes que esta actitud no es la correcta. El monito es lo que hay, ayúdalo a que contribuya.

El profesional valora la capacitación (¡No es lo que te esperas!)

Considerando el punto anterior, está claro que tu usuario o cliente necesita saber hacer lo que le toca con tu trabajo. Cuando sabes hacerlo profesionalmente, sabes que el valor de la capacitación está en el mejor aprovechamiento de tu trabajo. Tómate el tiempo de educar a tu cliente interno. Enséñale cuanto mejor va a ser su trabajo, cuanto tiempo de dedicación se va a ahorrar a la larga, cuan eficiente va a ser.

Con la capacitación gana todo el mundo: tú ganas un aliado fuerte en el entorno en el que te desenvuelves, el capacitado gana know how y se hace un mejor trabajador, el proceso es optimizado y la organización, seguramente, se hace más eficiente en alguna medida.

¿Sabes hacerlo profesionalmente? Arts te reta a comprobarlo

Nuestros cursos destilan preocupación… y eso es algo bueno. Nos preocupa que cambies la práctica ineficiente por la buena práctica, nos preocupa que abras los ojos ante la interdisciplinariedad de tu trabajo, que cambies la visión de parcela-del-conuco, por la de la hacienda productiva y, sobre todo, nos preocupa que tu inversión se amortice.

Un buen profesional que va por ahí blandiendo la bandera de nuestro curso, es uno del que siempre estaremos orgulloso. Sabes hacerlo profesionalmente cuando has obtenido tu certificado en ARTS. Estamos para servirte.